Mi estación del año preferida es sin duda el verano. Para alguien que vivió toda la vida al lado del mar como yo, la llegada del otoño y del mal tiempo significa dejar de practicar la mayoría de mis aficiones, los paseos por la playa a primera hora, salir a pescar o traer unos mejillones de las piedras, un buen baño en la ladeira cuando el sol pega fuerte,... Pero en realidad el otoño ofrece también un montón de cosas interesantes, con él como por ejemplo comienza la temporada de las setas, y sin ser yo un gran especialista sí soy capaz de reconocer cuatro o cinco especies de gran valor culinario, y el cambio del paseo por la playa a pasear por el monte no resulta tan malo.Hace ya unas semanas que comenzamos a salir al monte y por ahora estamos teniendo bastante suerte, y eso que las zonas costeras de Vigo o Corrubedo no serían en teoría las más idóneas, pero siempre hay algún pinar escondido por descubrir, y por supuesto que un divertidísimo secreto que guardar cuando se encuentra un bueno sitio. Y tan placentero como recogerlas es organizar ela comida para los amigos, decidir qué platos cocinar, con qué acompañar cada una de las especies, quizás un revuelto con cantarellus, unos níscalos a la plancha con un poco de ajo y aceite, unas macrolepiotas rebozadas y acompañadas con una buena salsa de queso, ...
En esta ocasión la mañana dio, además de para un agradable y más que saludable paseo, para un buen manojo de níscalos y un par de boletus edulis de un muy buen tamaño, suficiente para elaborar un estupendo carpaccio de boletus de entrante y un contundente rissotto de plato principal.
Para el carpaccio no tenemos más que disponer de un cuchillo bien afilado para cortar láminas lo mas finas posibles, unas gotas de un aceite de oliva no muy fuerte, unas gotas de limón o de un bueno vinagre de jerez o de módena, unas escamas de sal marina y un poco de parmesano recién rayado. Así de sencillo, pero un bocado realmente delicioso este boletus crudo.
Para el rissotto, tener un buen caldo preparado con una carcasa de pollo y unas hortalizas. Un buen sofrito con tomate, cebolla, ajo, zanahoria y pimiento, unas tiras de calabacín, unos tacos de jamón, los níscalos y parte de los boletus troceados, todo bien pochado, echar el arroz e ir añadiendo poco a poco el caldo sin dejar de remover. Rematar con un vasito de nata culinaria y cuando el arroz esté en su punto apagar el fuego, echar el queso parmesano rayado y remover para que se funda y mezcle bien. El resultado un arroz cremoso y lleno de sabor, y el punto final a un día estupendo, que comenzó con un paseo por el monte en buena compañía y terminó con esta estupenda cena. Además no sé si a vosotros os pasa también, pero a mí las cosas me saben muchísimo mejor si cabe cuando uno mismo consigue las materias primas, como cuando pescas un buen pescado o unas docenas de navajas, o asas unas castañas que recogiste paseando, unas manzanas asadas recién caídas del árbol, ...
En esta ocasión la mañana dio, además de para un agradable y más que saludable paseo, para un buen manojo de níscalos y un par de boletus edulis de un muy buen tamaño, suficiente para elaborar un estupendo carpaccio de boletus de entrante y un contundente rissotto de plato principal.
Para el carpaccio no tenemos más que disponer de un cuchillo bien afilado para cortar láminas lo mas finas posibles, unas gotas de un aceite de oliva no muy fuerte, unas gotas de limón o de un bueno vinagre de jerez o de módena, unas escamas de sal marina y un poco de parmesano recién rayado. Así de sencillo, pero un bocado realmente delicioso este boletus crudo.
Para el rissotto, tener un buen caldo preparado con una carcasa de pollo y unas hortalizas. Un buen sofrito con tomate, cebolla, ajo, zanahoria y pimiento, unas tiras de calabacín, unos tacos de jamón, los níscalos y parte de los boletus troceados, todo bien pochado, echar el arroz e ir añadiendo poco a poco el caldo sin dejar de remover. Rematar con un vasito de nata culinaria y cuando el arroz esté en su punto apagar el fuego, echar el queso parmesano rayado y remover para que se funda y mezcle bien. El resultado un arroz cremoso y lleno de sabor, y el punto final a un día estupendo, que comenzó con un paseo por el monte en buena compañía y terminó con esta estupenda cena. Además no sé si a vosotros os pasa también, pero a mí las cosas me saben muchísimo mejor si cabe cuando uno mismo consigue las materias primas, como cuando pescas un buen pescado o unas docenas de navajas, o asas unas castañas que recogiste paseando, unas manzanas asadas recién caídas del árbol, ...




