
Es evidente que la Dieta Mediterránea es mucho más conocida que la Atlántica, debido a que ha sido mucho más estudiada y analizada, siendo innegables además sus valores positivos desde el punto de vista nutricional y médico. En todo caso cada vez hay más datos sobre la Dieta Atlántica que demuestran que esta no sólo tiene unos efectos nutricionales iguales a los de la Mediterranea, sino que es incluso más beneficiosa.
El concepto de Dieta Atlántica esta asociado al de dieta saludable y funcional. La “Dieta Atlántica” abarca todo el arco atlántico, una gran despensa de alimentos, tanto por su variedad como por su calidad nutritiva y sensorial, y con mejor mantenimiento de los hábitos alimentarios tradicionales que en otros lugares. Se caracteriza por:
- Consumo muy elevado de pescados y mariscos que constituyen la gran reserva actual natural del atlántico y con importantes propiedades funcionales, ácidos grasos omega-3, vitaminas, calcio, etc., fundamentales en la prevención de enfermedades cardiovasculares, y en las diferentes etapas del desarrollo vital.
- Consumo de alimentos vegetales en abundancia, cereales, patatas y legumbres, importantes fuentes de hidratos de carbono complejos, así como de frutas y hortalizas.
- Utilización del aceite de oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.
- Consumo diario de productos lácteos.
- Consumo con moderación de carnes jóvenes magras, como la ternera o el cerdo, proteínas de alto valor biológico.
- Ingesta abundante de líquidos, prioritariamente agua, pero también un consumo moderado de vino.
- Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos, para mantener la calidad y valor nutritivo de los alimentos.
- Mantenimiento de los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Se sabe comer y se disfruta de ello.
- Realizar actividad física a diario, tan importante como comer adecuadamente.


