
Procedentes de pequeñas y medianas explotaciones, muchas de cultivo agroecológico, los productos que brotan de la fértil tierra de las gallegas y de los gallegos mantienen unas características de calidad muy difíciles de encontrar en otros lugares de Europa.

La ternera gallega, es una carne jugosa, de color rosáceo y muy tierna en la mayoría de sus cortes. La chuleta y el entrecosto se prepara en la plancha bien caliente ligeramente adobados con ajo y perejil; el jarrete se prepara guisado en la tartera con patatas troceadas, cebolla, pimiento y zanahoria y aromatizado con un buen vino del país. La denominación de orígen que reconoce la indicación geográfica protegida de Ternera gallega abarca todo el ámbito de la comunidad y asegura la calidad excepcional de la misma.

El cerdo, es el eje central de la cocina gallega y durante muchos años la base de nuestra alimentación. En fresco tenemos entre otros el raxo o las carrilladas, estas últimas requieren de una cocción muy lenta hasta conseguir una carne melosa y de sabor muy concentrado. En salado tenemos todos los despieces del cocido, la cachucha, el rabo, la costilla, el lacón o el jamón. Además tenemos la zorza adobada y los chorizos o butelos ya curados. La indicación geográfica Protegida “Lacón Gallego” garantiza la calidad en la elaboración de un producto sobradamente conocido y una de las señas de identidad de nuestra gastronomía.

El aceite de oliva. Aunque pudiese parecer que es este un producto estrictamente mediterraneo, en Galicia su consumo, como aderezo en crudo o como grasa culinaria para freir está muy arraigado.
Durante siglos Galicia produjo aceite, aunque a partir del siglo XVI se fueron arrancando los olivares y hoy apenas queda algún productor autóctono en la comarca de Quiroga.

El queso. De todos es sabido que la producción láctea en Galicia es muy importante, y entre sus subproductos los quesos tienen una especial relevancia gastronómica y están amparados por 4 denominaciones geográficas que certifican su origen y el cumplimiento de las características que determinan su calidad. El queso de Tetilla tiene forma cónica y un sabor muy suave, ideal para aperitivos y postres. El de Arzúa-Ulloa, de forma cilíndrica achatada, de color amarillento y muy cremoso, con un sabor que recuerda a la manteca. El de San Simón, con forma de pera, muy suave y característico por ser un queso ahumado. El de O Cebreiro, con forma de gorro de cocinero, cremoso y con un toque ácido, idóneo acompañado con miel o membrillo casero.

La patata y la castaña. La patata, una de las señas de identidad de la cocina gallega, si producción se extendió a partir del siglo XIX, siendo hasta entonces la castaña la principal fuente de hidratos de carbono de la dieta gallega. Desde entonces la patata ha sido la acompañante protagonista de la mayoría de las recetas, relegando a la castaña a un uso más puntual y sobre todo en repostería: pastel de castañas, crema de castañas, etc. También la patata de Galicia tiene su propia Indicación geográfica protegida, en especial la variedad Kennebeck, de forma redonda y ovalada, piel de apariencia lisa y fina, carne de color blanco y que se producen básicamente en las subzonas de Bergantiños, Vilalba y A Límia.

Las verduras. Además de la patata, existe una amplia producción de verduras en la costa atlántica, destacando el tomate, la cebolla, el ajo, la zanahoria, los pimientos, la judia y hortalizas del género brássicas, como el repollo, la coliflor, el grelo, etc. Todos estos productos hortícolas tienen una amplia presencia en nuestra gastronomía y tienen una especial relevancia en la dieta atlántica, ya que constituyen un aporte fundamental de nutrientes antioxidantes. El “Consello regulador da agricultura ecolóxica de Galicia” pone en el mercado cada vez más cantidad de hortalizas producidas ecológicamente, lo que garantiza la conservación del medio ambiente y productos más saludables y con mejor sabor.

El vino. En Galicia existen 5 denominaciones de origen: Valedorras, Monterrei y Ribeiro en la provincia de Ourense, Ribeira Sacra entre las provincias de Lugo y Ourense, y Rías baixas, en la provincia de Pontevedra, cada una de ellas con una personalidad propia expresada por las particularidades que le aporta el terreno, el clima, etc. Pero en general todas ellas producen vinos blancos y tintos jóvenes y muy expresivos en cuanto a aromas, afrutados y con un punto de acidez. Además la elaboración de licores es también tradición en Galicia, siempre tomando como base el aguardiente procedente de la destilación del bagazo, y con el sabor y los aromas que aportan por maceración hierbas, granos de café, frutos, miel, etc., nos encontramos con el licor café, licor de guindas, aguardiente de hierbas…

